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EL MANCHESTER CITY O EL PLACER DE JUGAR


El eje alrededor del que gira todo el equipo del Manchester City es la pelota. Lo primero que se nota es el respeto y el afecto que sienten sus jugadores por la pelota. Y seguidamente, o al mismo tiempo, por el juego.

La pelota en este equipo no es un instrumento de trabajo, sino un objeto de placer. La quieren tener siempre; con ella disfrutan y revalorizan el placer de jugar. Cuando la mayoría de entrenadores y jugadores hablan de sacrificio, de lucha, de sufrimiento, el Manchester City demuestra que el fútbol es un juego para la alegría.

Desafiando los valores que el capitalismo introdujo no solo en el fútbol, sino en nuestra lógica de vida (solo vale lo útil y lo rentable), el City apuesta por el buen gusto para llegar a lo que todos pretenden: el triunfo, que de esa manera tiene otro sentido, otro significado.

En lo estrictamente futbolístico, digamos que logra tal vez lo mas difícil: la participación de todos los jugadores en todo momento. Cuando tiene la pelota intervienen los once (también el arquero), igual que sucede cuando necesita recuperarla. Es un equipo corto siempre. Es decir, achicando hacia adelante (la mayoría de las veces) o hacia atrás según las circunstancias. Y, en cambio, agranda los espacios para la circulación. Es ancho primero, en la distracción, para poder ser profundo en la definición. Se organiza muy bien para la recuperación: presiona al rival que tiene la pelota y al mismo tiempo a los posibles receptores. Es decir, no depende de la voluntad o el esfuerzo -que son importantes, naturalmente-, sino del orden. Un orden que desordena cuando recupera y ataca. No hay lugares fijos salvo para los centrales y el volante central. Hasta los laterales aparecen muchas veces por el medio. Silva y De Bruyne transitan libremente, que no quiere decir que sea arbitrariamente, sino por donde es necesario. Cuenta con dos wines tan veloces y hábiles como desequilibrantes (Sterling y, especialmente, Sané) y con un goleador, Agüero, que no se estaciona entre los defensores contrarios, sino que además busca el espacio oportuno.

También es notable cómo hacen circular la pelota. Los pases son fuertes y rápidos. Para eso, el que lleva la pelota cuenta con dos o tres posibilidades de pase. O sea, los que se ofrecen buscan y aprovechan los espacios con inteligencia. Y algo que resulta fundamental para salir de la presión rival: cambian de frente permanentemente.

Por otra parte, tienen presente en todo momento el concepto básico del fútbol y de todos los juegos: el engaño. Anuncian una cosa y hacen la contraria, especialmente en la zona de definición. Y no dejan por eso de cumplir con los consejos mas antiguos del manual del buen fútbol. Por ejemplo, si ganan la línea de fondo, el pase es hacia atrás. Una jugada que se inició en tiempos remotos y que mantiene intacta su efectividad. Es un equipo muy trabajado tácticamente a favor del juego. Me recuerda a los actores que revelan que para improvisar hay que estudiar mucho el libreto.

De los 8 equipos de la Champions League que quedaron para la recta final es, desde mi punto de vista, el que mejor juega con mucha diferencia. El Madrid y el Barcelona son los que tienen los mejores jugadores y la Juventus, el que peor juega.

Como el fútbol sigue siendo un juego que tiene una lógica aplastante en la larga distancia (casi siempre ganan los mejores), no es tan lógico a uno o dos partidos. Por eso, en este momento es tan candidato a ganar el -posiblemente- mejor torneo mundial de clubes la Juve como el City o cualquiera de los otros.

A mí me parece que sería muy bueno que gane el que juegue mejor, pero tampoco modificará en absoluto mi reconocimiento al Manchester City que, como dijo Stendhal del arte, es en cada partido "una promesa de felicidad".




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